Una simple hoja
Todos pueden hablar de un árbol, si es una especie de pino, ciprés, de tipo tropical como la jacaranda, de lo frondoso o robusto, solo los que observan la vida, comparan su vida con las hojas del árbol, por qué son ellas las que nos enseñan lo corta que puede ser la vida.
Nacimos de entre sus ramas, nos volvemos fuertes como el árbol, nos desarrollamos y por cuestiones ajenas como el viento con fuerza nos arrebatan del tronco y corremos alrededor del árbol, pero en ese recorrido se vuelve una muerte lenta.
Es ahí cuando alguien nos recoge y ve lo inusual que somos, hay un interes sobre nosotros, son esas personas que se fijan en los detalles de la hoja, no del árbol y aunque puede saber de que tipo es o no saber, ven nuestras imperfecciones y nos volvemos interesantes, las heridas se vuelven parte de nosotros y nos terminan leyendo como si fuésemos libros de la naturaleza, por eso veo con más interés la hoja que el tallo.
No todos tenemos las mismas historias, nos desgastamos más pronto que otras, rodamos por calles o parques, pero al final quedan marcados por todas las cosas, esa es mi filosofía de como me enamoró de una hoja.