Último café


Estoy sentado en nuestra cafetería favorita.
Veo pasar a la gente que busca el mejor lugar para beber un rico café:
frío, caliente, con sabor o solo fuerte,
siempre acompañado de algún postre del local.
Es una locura mirarlos a todos desde mi silla, en nuestro rincón de siempre.
Todo parece una escena bien coordinada,
y se siente así, simplemente, porque tú no estás.
En otro momento de nuestra vida me perdería de estos sucesos.
Habría estado absorto en ti.
Creo que finalmente vine buscando el instante que viví contigo en este sitio.
Ambos cambiamos,
pero sigo sintiendo que estás conmigo, aun estando lejos.
No puedo pedir el café que tomaría si estuvieras aquí;
hoy decidí tomar un café sencillo.
Es curioso, pues no me gusta el café.
Pero este último trago en este lugar quiero que me sepa a ti.
Podría decir que es igual a ti: no es perfecto.
No lleva azúcar porque quiero que me sepa a tu esencia.
Como un shot de realidad: directo, sin endulzantes.
Que sea como beber de tu alma,
sin distracciones que me aparten de tu recuerdo.
Tal vez no lleve el amor que ponías en mi taza,
pero sí lleva tu personalidad directa.
Tal vez es eso lo que me hace falta:
beber mi realidad de no estar junto a ti.
Ver cómo se termina el café sin poder rellenarlo de nuevo con tu sabor.
Puede que se acabe, y que no vuelva a probar algo así jamás.
Tal vez por eso me recuerda a ti:
se termina para siempre, de un solo golpe, sin dejar nada.
Así se siente estar sin ti.
Una decisión difícil ante el último sorbo.
¿Será que al terminármelo podré dejar ir esto que siento,
vacía la taza, vacío el pecho?
No puedo saberlo.
Es una encrucijada poética;
nada serio en la realidad, pero vital en mi alma.
No puedo decidir si terminar este café en nuestra cafetería preferida.
Sé que no tendré el valor de volver a entrar y pedirlo de nuevo.
No porque no me guste,
no porque no pueda revivir cada momento a tu lado;
es porque no estás aquí conmigo.
Qué agonía no poder compartir este espacio.
No poder estar contigo y beber mi café favorito.
Es mi última taza y es sin ti.
Sencilla, sin magia, vestida de pura melancolía.
Con el sabor puro y fuerte del grano,
así como fue tu amor por mí.
En una taza simple, así como me siento ahora:
vacío de tu sabor, frío de tu calor.
Es momento del último sorbo.
El último recuerdo de ti en este lugar.
De lleno sin ti, sin dejar nada dentro de mí,
tal como quedará esta taza.
Qué sabor más amargo el de este último suspiro…
y no es por mi café.

No hay nada mejor que una taza de tu amor bajo la lluvia de mi nostalgia.

Deja un comentario